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Lucha por la sexualidad

Lucha por la sexualidad

Por Soynorma - 26 de Noviembre, 2007, 17:09, Categoría: Lucha por la sexualidad

Hoy dia en Venezuela,con el cambio político y la reforma Constitucional, se ha dado un paso mas hacia la erradicación de la discriminación sexual. Subsisten aun los "encapuchados", que aun que privadamente ejercaen su sexualidad, publicamente son obstaculos para las verdaderas transformaciones.

A continuación vamos a transcribir una sintesis de un artículo publicado en la revista cultural "A plena voz" No. 34

Del escaparate criollo a la

escena política sexodiversa

Escrito por Mariela Tovar Núñez

Historiadora,integrante del Grupi Contranatura y del Grupo ESE

"Personalmente pienso que el movimiento feminista tiene que soñar con algo más que la eliminación de la opresión de las mujeres; tiene que soñar con la eliminación de las sexualidades y los papeles sexuales obligatorios. El sueño que me parece mas atractivo es el de una sociedad andrógina y sin generos (aunque no sin sexo), en que la anatomía sexual no tenga ninguna importancia para lo que uno es, lo que hace y con quien hace el amor."

GARLE RUBIN

La discución sobre la pertinencia de los temas relacionados con el sexo y las prácticas sexuales fuera de lo norma dominante, debe ser entendida desde una ética laíca y crítica de los patrones culturales hegemónicos, justificadores y validadores de sistemas basados en la explotación, opresión y discriminación material y simbólica de unos seres humanos por otros.

En una revolución no pueden existir temas tabú. La revolución no debe temer a la discución libre sobre el sexo y la sexualidad humana. Hay que recuperar la dimensión política y subersiva de la sexualidad. Es necesario cuestionar la idelogía que afirma que estos asuntos pertenecen al espacio privado, ya que el surgimiento de la división entre lo público y lo privado tiene una especificidad histórica y cultural que sirve para seguir oprimiendo a las mujeres heterosexuales y a la población sexodiversa.

Es obvio que la sóla discusión sobre los sexos, los cuerpos y las identidades y prácticas sexuales no sean suficiente para desmantelar el patriarcado y el regimen sexual dominante.Tampoco basta con tomar medidas legales contra el racismo, el sexismo y la homofobia, es necesario trabajar para anular la posibilidad simbolica de su existencia en nuestro lenguaje y por ende en nuestra mente. Se haría necesario analizar y cuestionar la ideologia detras de las categorías existentes: mujer, hombre, heterosexual, homosexual, lesbiana, bisexual, intersexual,transgénero y transexual, por nombrar sólo algunas.

Pero también hay que asumir compromisos, dejar a un lado los propios prejuicios y el miedo a sufrir las consecuencias de transgreder la norma sexual dominante. Para muchas y muchos es muy conveniente que el asunto de la sexualidad se siga manteniendo en el espacio de la vida privada. La dirigencia política e intelectual no discute libremente sobre los derechos sexuales y reproductivos y mucho menos, sobre la diversidad sexual. Están tan simentados en nosotras y nosotros los prejuicios que incluso importantes dirigentes, funcionarios públicos, intelectuales y profesionales deciden callar y mantener su preferencia sexual en el armario y escoger sus testigos y cómplices silentes de la constante discriminación que experimentan los grupos que comparten sus mismas preferencias.

Pareciera que vivimos en una sociedad de personas asexuadas, en donde estos temas no despiertan ni siquiera la más mínima curiosidad intelectual.Vivimos en la revolución de la doble moral, donde todo está bien si no se dice,si no se nombra, si nos hacemos los inocentes. Una sociedad en donde todos sabemos, pero no decimos, donde todo se acepta mientras no salga de las cuatro paredes de nuestra casa. Vivimos en una sociedad beata y mojigata donde nadie quiere ser identificado como "rarita" o "rarito", donde todas y todos nos comportamos correctamente y no nos atrevemos a cruzar las fronteras de la normalidad.

No sólo se trata aquí de repetir el discurso de que en la revolución no debe existir discriminación de sexo y de género, se trata de que cada persona, en especial, las lideresas y los cuadros políticos asuman una actitud verdaderamente radical, que trastoque su propia estabilidad personal.

Muchas mujeres y hombres que dirigen y adversan este proceso deben tener la valentia de salir del escaparate y decir publicamente que son mujeres que no dependen de los hombres, que decidieron estar solas, o que son lesbianas, transgénero o transexuales. Hay que decir públicamente y con orgullo que no todas y todos nos sometemos al patriarcado ni a la institución de la heterosexualidad obligatoria.

Un buen inicio podría ser comprometernos con la construcción de un pensamiento y de prácticas sexuales radicales, de atravernos a cuestionar la represión sexual institucionalizada,de defender el caracter laíco del Estado y retomar la aproximación política de los sexos, los cuerpos y la sexualidad.

Animate, emite tu opinón y si has escrito algo sobre el tema envianolos.Comparte, entre todas construiremos nuestra verdadera libertad sexual.

"Personalmente pienso que el movimiento feminista tiene que soñar con algo más que la eliminación de la opresión de las mujeres; tiene que soñar con la eliminación de las sexualidades y los papeles sexuales obligatorios. El sueño que me parece mas atractivo es el de una sociedad andrógina y sin generos (aunque no sin sexo), en que la anatomía sexual no tenga ninguna importancia para lo que uno es, lo que hace y con quien hace el amor."

GARLE RUBIN

La discución sobre la pertinencia de los temas relacionados con el sexo y las prácticas sexuales fuera de lo norma dominante, debe ser entendida desde una ética laíca y crítica de los patrones culturales hegemónicos, justificadores y validadores de sistemas basados en la explotación, opresión y discriminación material y simbólica de unos seres humanos por otros.

En una revolución no pueden existir temas tabú. La revolución no debe temer a la discución libre sobre el sexo y la sexualidad humana. Hay que recuperar la dimensión política y subersiva de la sexualidad. Es necesario cuestionar la idelogía que afirma que estos asuntos pertenecen al espacio privado, ya que el surgimiento de la división entre lo público y lo privado tiene una especificidad histórica y cultural que sirve para seguir oprimiendo a las mujeres heterosexuales y a la población sexodiversa.

Es obvio que la sóla discusión sobre los sexos, los cuerpos y las identidades y prácticas sexuales no sean suficiente para desmantelar el patriarcado y el regimen sexual dominante.Tampoco basta con tomar medidas legales contra el racismo, el sexismo y la homofobia, es necesario trabajar para anular la posibilidad simbolica de su existencia en nuestro lenguaje y por ende en nuestra mente. Se haría necesario analizar y cuestionar la ideologia detras de las categorías existentes: mujer, hombre, heterosexual, homosexual, lesbiana, bisexual, intersexual,transgénero y transexual, por nombrar sólo algunas.

Pero también hay que asumir compromisos, dejar a un lado los propios prejuicios y el miedo a sufrir las consecuencias de transgreder la norma sexual dominante. Para muchas y muchos es muy conveniente que el asunto de la sexualidad se siga manteniendo en el espacio de la vida privada. La dirigencia política e intelectual no discute libremente sobre los derechos sexuales y reproductivos y mucho menos, sobre la diversidad sexual. Están tan simentados en nosotras y nosotros los prejuicios que incluso importantes dirigentes, funcionarios públicos, intelectuales y profesionales deciden callar y mantener su preferencia sexual en el armario y escoger sus testigos y cómplices silentes de la constante discriminación que experimentan los grupos que comparten sus mismas preferencias.

Pareciera que vivimos en una sociedad de personas asexuadas, en donde estos temas no despiertan ni siquiera la más mínima curiosidad intelectual.Vivimos en la revolución de la doble moral, donde todo está bien si no se dice,si no se nombra, si nos hacemos los inocentes. Una sociedad en donde todos sabemos, pero no decimos, donde todo se acepta mientras no salga de las cuatro paredes de nuestra casa. Vivimos en una sociedad beata y mojigata donde nadie quiere ser identificado como "rarita" o "rarito", donde todas y todos nos comportamos correctamente y no nos atrevemos a cruzar las fronteras de la normalidad.

No sólo se trata aquí de repetir el discurso de que en la revolución no debe existir discriminación de sexo y de género, se trata de que cada persona, en especial, las lideresas y los cuadros políticos asuman una actitud verdaderamente radical, que trastoque su propia estabilidad personal.

Muchas mujeres y hombres que dirigen y adversan este proceso deben tener la valentia de salir del escaparate y decir publicamente que son mujeres que no dependen de los hombres, que decidieron estar solas, o que son lesbianas, transgénero o transexuales. Hay que decir públicamente y con orgullo que no todas y todos nos sometemos al patriarcado ni a la institución de la heterosexualidad obligatoria.

Un buen inicio podría ser comprometernos con la construcción de un pensamiento y de prácticas sexuales radicales, de atravernos a cuestionar la represión sexual institucionalizada,de defender el caracter laíco del Estado y retomar la aproximación política de los sexos, los cuerpos y la sexualidad.

Animate, emite tu opinón y si has escrito algo sobre el tema envianolos.Comparte, entre todas construiremos nuestra verdadera libertad sexual.

"Personalmente pienso que el movimiento feminista tiene que soñar con algo más que la eliminación de la opresión de las mujeres; tiene que soñar con la eliminación de las sexualidades y los papeles sexuales obligatorios. El sueño que me parece mas atractivo es el de una sociedad andrógina y sin generos (aunque no sin sexo), en que la anatomía sexual no tenga ninguna importancia para lo que uno es, lo que hace y con quien hace el amor."

GARLE RUBIN

La discución sobre la pertinencia de los temas relacionados con el sexo y las prácticas sexuales fuera de lo norma dominante, debe ser entendida desde una ética laíca y crítica de los patrones culturales hegemónicos, justificadores y validadores de sistemas basados en la explotación, opresión y discriminación material y simbólica de unos seres humanos por otros.

En una revolución no pueden existir temas tabú. La revolución no debe temer a la discución libre sobre el sexo y la sexualidad humana. Hay que recuperar la dimensión política y subersiva de la sexualidad. Es necesario cuestionar la idelogía que afirma que estos asuntos pertenecen al espacio privado, ya que el surgimiento de la división entre lo público y lo privado tiene una especificidad histórica y cultural que sirve para seguir oprimiendo a las mujeres heterosexuales y a la población sexodiversa.

Es obvio que la sóla discusión sobre los sexos, los cuerpos y las identidades y prácticas sexuales no sean suficiente para desmantelar el patriarcado y el regimen sexual dominante.Tampoco basta con tomar medidas legales contra el racismo, el sexismo y la homofobia, es necesario trabajar para anular la posibilidad simbolica de su existencia en nuestro lenguaje y por ende en nuestra mente. Se haría necesario analizar y cuestionar la ideologia detras de las categorías existentes: mujer, hombre, heterosexual, homosexual, lesbiana, bisexual, intersexual,transgénero y transexual, por nombrar sólo algunas.

Pero también hay que asumir compromisos, dejar a un lado los propios prejuicios y el miedo a sufrir las consecuencias de transgreder la norma sexual dominante. Para muchas y muchos es muy conveniente que el asunto de la sexualidad se siga manteniendo en el espacio de la vida privada. La dirigencia política e intelectual no discute libremente sobre los derechos sexuales y reproductivos y mucho menos, sobre la diversidad sexual. Están tan simentados en nosotras y nosotros los prejuicios que incluso importantes dirigentes, funcionarios públicos, intelectuales y profesionales deciden callar y mantener su preferencia sexual en el armario y escoger sus testigos y cómplices silentes de la constante discriminación que experimentan los grupos que comparten sus mismas preferencias.

Pareciera que vivimos en una sociedad de personas asexuadas, en donde estos temas no despiertan ni siquiera la más mínima curiosidad intelectual.Vivimos en la revolución de la doble moral, donde todo está bien si no se dice,si no se nombra, si nos hacemos los inocentes. Una sociedad en donde todos sabemos, pero no decimos, donde todo se acepta mientras no salga de las cuatro paredes de nuestra casa. Vivimos en una sociedad beata y mojigata donde nadie quiere ser identificado como "rarita" o "rarito", donde todas y todos nos comportamos correctamente y no nos atrevemos a cruzar las fronteras de la normalidad.

No sólo se trata aquí de repetir el discurso de que en la revolución no debe existir discriminación de sexo y de género, se trata de que cada persona, en especial, las lideresas y los cuadros políticos asuman una actitud verdaderamente radical, que trastoque su propia estabilidad personal.

Muchas mujeres y hombres que dirigen y adversan este proceso deben tener la valentia de salir del escaparate y decir publicamente que son mujeres que no dependen de los hombres, que decidieron estar solas, o que son lesbianas, transgénero o transexuales. Hay que decir públicamente y con orgullo que no todas y todos nos sometemos al patriarcado ni a la institución de la heterosexualidad obligatoria.

Un buen inicio podría ser comprometernos con la construcción de un pensamiento y de prácticas sexuales radicales, de atravernos a cuestionar la represión sexual institucionalizada,de defender el caracter laíco del Estado y retomar la aproximación política de los sexos, los cuerpos y la sexualidad.

Animate, emite tu opinón y si has escrito algo sobre el tema envianolos.Comparte, entre todas construiremos nuestra verdadera libertad sexual.

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